14/2/09

Día quinto


A mí me gustan todos los géneros que forman parte de la naturaleza. Los anfibios, los reptiles, los mamíferos, las aves, los insectos, y hasta las lombrices. Me llevo la mar de bien con todos pues para eso soy oveja que come y rumía.
Por supuesto los humanos también me gustan, pero no muchas cosas de las que hacen.
No es que sean imprescindibles para vivir algunos de estos compañeros de planeta, pero los tolero bien y respeto su espacio.
Puedo pasar perfectamente sin el veneno de la víbora o sin la picadura de la mosquita, no obstante, en mi corto raciocinio, pienso que ellos quizás puedan tener su propio elemento de simbiosis que los necesite. Hay condominios de lo más extravagantes.
Con objeto de suavizar mis crudos recuerdos sobre cierto acontecimiento desagradable con un escorpión, intenté indagar sobre las propiedades de los venenos y su uso en medicina. Es cuanto menos sorprendente esta práctica de usar el veneno contra la enfermedad, a ver quién puede más el uno o la otra.
Todo parece estar bajo el control de los especialistas en tan espinoso tema.
De aquella antigua picadura ya sólo me queda un lejano recuerdo y aunque me dolió mucho en su día, hoy ha llegado a ser una simple anécdota. De todo se repone una menos de la muerte, por ahora parece que nadie dice esta boca es mía una vez cerrados los ojos definitivamente.
Ya se verá qué es lo que pasa en el futuro. Yo sigo andando con mi esperanza atada sobre mis lomos.

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